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Morón de la Frontera. Frutos secos, la alternativa al olivar

Fecha de publicación:

14/03/2017

 

Plantando árboles de pistacho y almendros, la asociación Callet quiere ofrecer una alternativa a los sistemas de producción tradicionales de la Sierra Sur sevillana. Sobre una superficie de 2.000 metros en la Casilla Alcázar de Morón de la Frontera realizaron la plantación de un cultivo poco conocido en la zona típicamente rodeada de olivares. De esta manera, quieren concienciar a los agricultores de que hay «estrategias para nuevas oportunidades de negocio en el sector agrícola y ganadero en las comarcas de la Sierra Sur sevillana y sierra de Cádiz, más allá del cereal y el olivar», explica Francisco Macho.

Esta asociación comenzó este innovador proyecto, cofinanciado por la Diputación de Sevilla, el pasado año en Pruna y se ha hecho extensible a diferentes localidades. Un total de siete municipios participan en el mismo con el objetivo de «concienciar a los agricultores que la rentabilidad puede venir también de otros sectores, que no se lo jueguen todo a una sola carta», sentencia Macho, quien manifiesta que, a pesar de la tradición arraigada, los agricultores ya están preguntando qué tienen que hacer para empezar a plantar otros cultivos.

Con tres experiencias pilotos gracias a los acuerdos de colaboración en tres municipios sevillanos –Pruna, El Saucejo y Morón de la Frontera– han comenzado las plantaciones de diferentes cultivos en terreno municipal, recalando el miércoles en la finca municipal de la Casilla Alcázar de Morón donde han sembrado 40 árboles, entre pistachos y almendros. Sin embargo, en cada zona se está abanderando una plantación diferente que varía según el terreno: espárrago, pistacho, almendro, mora o, en el caso de la ciudad del gallo, varias variedades por las posibilidades que ofrece la tierra.

Según manifestaba Francisco mientras plantaba, el reto es «ofrecer una alternativa al olivar de la zona e intentar que no sea tan monocultivo, ya que hay otras variantes dentro del mercado nacional que se pueden dar» en la región. «Nosotros comenzamos esta plantación experimental de almendros y pistachos, dos de los cultivos arbóreos que más auges tienen ahora. Se plantan las variedades que más se adaptan a nuestra zona, por la climatología del entorno y cuatro variedades distintas para evaluar cuál es la que mejor se nos pueden adaptar», afirma. Del mismo modo, en Morón se han sembrado dos productos, 20 de almendros y otra veintena de pistachos, con dos sistemas diferentes al convencional puesto que la finca es ecológica.

Posteriormente, con datos reales informarán a los agricultores y las cooperativas de la rentabilidad de estas variedades, así como que es lo que mejor se adapta a cada uno de los terrenos.

Desde el Consistorio moronense destacan el acuerdo con la asociación fruto del cual se ponen en marcha estas experiencias ya que «dentro del plan Morón Ecológico aparece como uno de los objetivos que la finca se usara como experimento para nuevas expectativas de negocios», recalca el concejal de medio Ambiente, Antonio Bermúdez.

Y aunque la producción no se verá hasta dentro de unos años, concretamente cinco en los pistachos y tres en la almendra al ser terreno de secano, desde Callet resaltan también la gran demanda de mano de obra especializada que se generará una vez que proliferen los cultivos, ya que aún no hay personas que tengan conocimientos de poda en este tipos de arbustos en la zona.

La asociación impartirá cursos especializados en las plantaciones realizadas en los municipios con los que ha llegado a acuerdos de colaboración. Precisamente Francisco Macho confirma que ya se está demandando esta mano de obra en algunas fincas de las comarcas.

Un sector en auge, a tenor de los datos ofrecidos por Francisco quien confirma que, para abastecer todo el consumo nacional de pistacho, harían falta 120.000 hectáreas, cuando actualmente «solo hay plantadas en España unas 15.000».

Unos datos que auguran un nicho de mercado bastante importante donde se pueden asentar los agricultores. /MARIA MONTIEL

  • Fuente: El Correo de Andalucía